jueves, 25 de febrero de 2010

¡¡¡Grrrrrr!!!

Esta rata de biblioteca está furiosa. Esta mañana ha tenido que tratar con un director de banco. ¡Horreur!
No sé a quién temo/odio más, si a los directores de banco, a los funcionarios de correos o a los albañiles que vienen a casa a efectuar alguna reparación. Curiosas especies las tres, con todos mis respetos. Podría llenar un libro de anécdotas sobre ellas.  Todo llegará.
Con los primeros, en general, o eres un ladrón millonario en deudas o vas con la ametralladora preparada y disparas para que te hagan caso. Lo que más me enardece/encoleriza es que tengan el despacho lleno de títulos de famosas escuelas de administración de empresas y de másters en mil y una cosas y cuando un cliente se queja de un mal servicio no sepan salirse del apuro más que escudándose en el infantil "no es culpa mía" o en la ignorancia del cliente (esto último ya es para abofetearles directamente). Y que no sepan aguantar un chaparrón con estoicismo y elegancia, como correspondería al puesto que ocupan, y dar la vuelta al asunto para calmar al cliente en lugar de echar más leña al fuego. Me desesperan. Y cuanto más inepto veo al sujeto en cuestión en este aspecto, más adrenalina segrega mi sabio cuerpo. Y me crezco. Y me ensaño. Y me comporto como no debería comportarse una "señora" de mi edad y condición socio-económica-cultural.
La verdad es que en el fondo me divierte mucho ver a la otra persona chapoteando para no ahogarse en mi mar de insultos más o menos encubiertos. Si es alguien con experiencia, ya se le ha formado una coraza que le protege de estas situaciones. Pero si es un novato y encima sensible... la situación puede ser muy dramática o divertida. Depende de mi capacidad en aquel momento de ver hasta dónde puedo llegar y cuándo debo poner fin a mi bronca/diversión.
No voy a entrar en detalles, pero para eso tengo mi blog: para desahogarme. No es bueno quedarse la ira dentro.
Protegéos del diablo y de los banqueros, amigos míos. ¡Vade retro, satanás!

4 comentarios:

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Estás en lo cierto y no te falta razón para encolerizarte: en tiempos de crisis profunda (hace poco más de un año) te hacían reverencias si llevabas dinero; cuando la crisis "se ha establecido" y ellos están saliendo indemnes de ella, han vuelto a perder el respeto por el cliente (que hace tiempo que ya no tiene razón en ningún sitio, contradiciendo aquel viejo lema catalán que proclamaban los "botiguers" de antaño: "El client sempre té raó").
¡Menudos los bancos y los banqueros! Pero tienen la sartén por el mango: la sociedad capitalista lo ha hecho imprescindibles, y es imposible vivir sin una cuenta bancaria.

Lali dijo...

Molt sàvia aquesta entrada Carme...sàvia i subtil en el teu anàlisi psicològic...:-)

així és la gent que manega els diners....soberbis i prepotents...amb subtilesa i mà esquerra es pot una divertir una mica, dintre del patetisme de la situació...

ganes de parlar temetes més adients!!!

salut (que veig que la cuides bloggejant)

Lali dijo...

això dels comentaris també és la conya..repeteixo...sàvies les teves paraules (amb v baixa???) per la teva salut, i per la subtilitat en l'anàlisi psicològic...et veia allà, davant del funcionari banquer, quan ho explicaves....
sort que encara tenim recursos des de la conciència...
abraçada

nieves dijo...

Esto es una prueba porque mis comentarios no salen.