jueves, 1 de julio de 2010

¿Todavía te decepciona la gente? Ilusa...

Pues sí, soy tan ilusa que todavía creo en la gente. Para empezar, si no  he hecho ningún daño a nadie, ¿por qué voy a pensar que alguien me lo va a hacer a mí? Hasta que me lo hacen, más o menos consciente o inconscientemente. Y entonces me derrumbo. Y me flagelo. Ilusa. Estúpida. Inocente. A tu edad... ¿todavía con el lirio en la mano?
Envidia, soberbia, egoísmo, ineptitud, y a veces simple estupidez, por no decir maldad. Todo aflora algún día, en algún momento, y aquella persona a la que no sólo tenías en gran estima sino por la que sentías admiración en el instante menos pensado cae en alguna de estas trampas que todos llevamos dentro y zas, te la pega. La puñalada trapera. 
Y una no aprende nunca. Y una está cada vez más cansada. Y una al final dice que se vayan todos allí donde huele mal, que es el lugar que les corresponde. Y una huye hacia otro lugar, en busca de una paz que sabe que no encontrará. Porque volverá a encontrarse con la envidia, la soberbia, el egoísmo, la ineptitud y a veces la simple estupidez por no decir maldad.
Porque en el fondo, una sabe que todo reside en una misma. Una sabe que allá adonde vaya estará siempre sola consigo misma. Una sabe que no hay nadie sino una misma. Y esto a veces da miedo.

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